El proyecto en el que lleva años trabajando la Unión Europea para regular el uso de la inteligencia artificial se encuentra en la última fase del proceso legislativo. El pacto final se encuentra en riesgo por las diferencias entre las distintas partes.
El 14 de junio, el Parlamento Europeo dio luz verde a la primera legislación integral sobre IA del mundo. Con una abrumadora mayoría de 499 votos a favor, la Cámara acordó exigir la prohibición total de la vigilancia masiva con sistemas de identificación biométrica en tiempo real y establecer una serie de restricciones al uso de aplicaciones de IA generativa como el conocido ChatGPT.

El texto propuesto no es el oficial, sino que se trata de un borrador. Para que el texto final sea aprobado debe tener consenso con la Comisión Europea y el Consejo Europeo. La negociación podría perjudicar al proyecto por la diferencia de opiniones entre las tres partes que deben de aprobar esta ley que regulará la IA para evitar un uso peligroso de esta.
Uno de los puntos más controvertidos es el de los sistemas de reconocimiento facial. Aunque la Eurocámara pactó la prohibición de su uso en tiempo real, en los últimos días los eurodiputados han abandonado esa restricción total a cambio de otras concesiones. Así, según el portal Euractiv se permitiría el uso de esta tecnología por parte de la policía y en casos concretos como la localización de un desaparecido o para prevenir un atentado terrorista.
Otro punto de disputa son los llamados modelos fundacionales, el corazón tecnológico de herramientas generativas como Bard, de Google, o ChatGPT y DALL-E, ambas creadas por OpenAI y financiadas por Microsoft. Hace unas semanas parecía haber consenso sobre la necesidad de fijar normas más estrictas para los sistemas más potentes, un enfoque basado en el potencial riesgo que perjudicaba especialmente a esos gigantes empresariales estadounidenses.
Disputa entre países de la UE
Francia, Alemania e Italia, no están de acuerdo con regular estos modelos de inteligencia artificial ya que creen que es un retroceso en cuanto innovación y nuevos cambios. Distintos sectores de la sociedad se encuentran enfadados por esta posición, abogando por la regulación de la IA.
España presiona para que se llegue a un pacto antes de que termine el año y su presidencia del Consejo. Si no es así será la próxima presidencia, gestionada por Bélgica, la que deberá atar los cabos sueltos antes de las elecciones europeas de junio.
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