El orden viste

¿Están la moda y la política relacionadas? A lo largo de la historia, la forma de vestir ha sido mucho más que una simple cuestión estética: ha funcionado como un lenguaje capaz de reflejar los valores y las estructuras de cada época. Desde los primeros humanos, que utilizaban pieles para sobrevivir y adaptarse a su entorno, la indumentaria ha respondido siempre a necesidades concretas. Vestirse de determinada manera implicaba pertenecer a un grupo concreto. Durante el Renacimiento, la moda empezó a diversificarse y se consolidó como un fenómeno cultural. Aparecieron distintos géneros de moda y oficios dedicados a crear prendas. Los corsés ceñidos a la cintura, los trajes muy adornados.

En definitiva, la moda nunca ha sido neutra. Siempre ha tenido un porqué: ha servido para expresar ideologías, reforzar jerarquías o cuestionarlas, y reflejar las creencias y conflictos de cada sociedad. Por eso, más que una relación superficial, la conexión entre moda y política es profunda, constante, y en muchos casos, inevitable. En El orden viste, investigamos sobre aquello que cuenta de la actualidad nuestras tendencias. Hemos realizado un videoreportaje entrevistando a expertos, conversado sobre la industria con un influencer de más de 200 mil seguidores, analizado momentos significativos en la historia en los que la moda ha servido como símbolo de protesta y desarrollado un juego para descubrir que época resuena más con tu estilo.

El orden viste

En este reportaje audiovisual hemos entrevistado a diferentes expertos  para que nos cuenten su visión sobre el efecto de la política en la moda. 

Carlos Sánchez de Medina es un célebre historiador de  indumentaria y profesor en la Escuela Superior de Diseño de Granada, Estación Diseño, en la que es jefe de estudios. A su vez, aprovecha su tiempo libre para divulgar sobre moda. Presenta la sección Historia de la moda en el programa de Canal Sur Andalucía es moda. Él mismo coordina y es protagonista de un perfil en redes sociales sobre esta sección: @Historia_de_la_moda.

De forma similar, Pedro Mansilla es sociólogo, periodista y crítico de moda. Ha escrito diversos libros que analizan las tendencias desde una perspectiva sociológica y ha participado desde hace más de 25 años en algunos de los medios más importantes, tanto a nivel nacional como a nivel internacional: Vogue, Televisión Española, Elle, Antena 3, Intereconomía, Cadena Ser y la Sexta, entre otros. En la actualidad, es profesor en varios másteres de periodismo de moda por toda España. En su carrera profesional ha llegado a ser miembro de los mayores concursos de estilo españoles.

Por último, pero no menos importante, las hermanas Gaia y Georgia son dueñas de una tienda de ropa vintage en el barrio valenciano de Benimaclet, llamada Gaietta Outlet. Ambas vienen de una familia en donde  la moda ha estado presente siempre, pues sus padres tienen aún a día de hoy una tienda de ropa local en su pueblo natal de Italia. Ambas están de acuerdo en que para ellas la ropa es una forma de expresión, por eso optaron por prendas auténticas, vintage, de alta calidad y a un precio asequible para su público. Opinan que todos deberían tener la posibilidad de acceder a ropa que no solo coincida con su estilo, sino que además sea de buenos materiales.

Estos cuatro expertos nos han ofrecido su visión profesional ante la pregunta principal de este reportaje: ¿Son las tendencias y la estética políticas?

 

Las entrevistas que se han incluido en este reportaje se han hecho mediante la plataforma de videoconferencias Zoom y se han grabado mediante la herramienta de dicha plataforma.

Ventas totales de Primark en 2025 según Associated Britsh Foods
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Ganancias netas de la empresa Shein según Retail Detail
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La marea de los tonos beige

La moda de los últimos años ha funcionado como un termómetro de nuestro estado emocional como sociedad. Tras el confinamiento en 2020 y la sobriedad que esto conllevó en la moda, simbolizado por el Classic Blue como color del año, la industria experimentó una explosión de maximalismo conocida como “dopamine dressing”. Esta etapa, marcada por el optimismo del dúo Ultimate Gray e Illuminating (2021) y la creatividad del Very Peri (2022), buscaba recuperar la alegría y despausar el tiempo, mediante vestimentas exageradas y colores vibrantes. El punto álgido de esta extroversión llegó con el Viva Magenta en 2023, un tono que invitaba a la autoexpresión sin restricciones tras años de incertidumbre. Sin embargo, a medida que la saturación visual y la fatiga digital se asentaron, la sociedad comenzó a optar por un minimalismo más sofisticado y consciente. 

La tendencia del «lujo silencioso» o estéticas como el “old money” tomaron el relevo, priorizando la serenidad sobre el ruido. Esta transición se refleja en la evolución de Pantone de los años más recientes, sumados a los mencionados anteriormente: desde el reconfortante Peach Fuzz (2024), que pedía empatía y autocuidado, hasta la estabilidad terrenal del Mocha Mousse (2025). Finalmente, el nombramiento de Cloud Dancer para 2026 —un blanco roto— consolida esta era de estética recatada. Hoy, la moda ya no busca ser vista, sino susurrar una elegancia atemporal, que no moleste.

En definitiva, la moda nunca ha sido neutra. Siempre ha tenido un porqué: ha servido para expresar ideologías, reforzar jerarquías o cuestionarlas, y reflejar las creencias y conflictos de cada sociedad. Por eso, más que una relación superficial, la conexión entre moda y política es profunda, constante, y en muchos casos, inevitable. En El orden viste, investigamos sobre aquello que cuenta de la actualidad nuestras tendencias

Las modas subversivas: Skinheads y Punks



Los movimientos culturales como los hippies, los skinhead, el minimalismo o el punk: todos estos estilos nacieron por razones políticas y no podemos entender la actualidad sin ellos.

Contrapuestos encontramos a los skinhead y los punk. Mientras que las dos tendencias tienen cortes agresivos, nacen en dispares puntos del abanico político. Los skinhead nacieron en la Inglaterra de los años 60 como un movimiento que celebraba la cultura obrera blanca y la inmigración jamaicana. No obstante, en las décadas posteriores, sectores de la ultraderecha reclutaron skinheads para ser su imagen principal. “Daban un poco de miedo con sus bombers negras y sus cabezas rapadas. Todos sabíamos que apoyaban a la ultraderecha”, nos dijo Silvia Sebastián, una mujer de 60 años que vivió la época donde esta moda se extendió hasta España.

 

Por otro lado, el punk se creó como movimiento musical y cultural. Surgió en Inglaterra a finales de la década de 1970. Los seguidores de este movimiento estaban estrechamente vinculados con la música que consumían. Suelen vestirse con camisetas rotas, estampados escoceses, cadenas, maquillajes negros y a veces llevan una cresta como peinado. El anarquismo, la autogestión, la independencia, el ateísmo y el nihilismo eran algunas de las filosofías en las que se basa el pensamiento punk.

La masificación de este estilo terminó por convertirlo en otra tendencia asimilada por la sociedad y la industria. Incluso surgieron vertientes incompatibles dentro del mismo movimiento: grupos de izquierda que promovían la revolución y la participación política y otros de extrema derecha que se acercaban al fascismo y al nazismo

La vestimenta política en la Revolución Islámica de Irán

Otro ejemplo en el que la moda se ha utilizado de forma política en la historia es en la Revolución Islámica de Irán. Tal y como cuenta Marjane Satrapi en su novela gráfica Persépolis, la vestimenta se volvió un símbolo de protesta cuando tuvo éxito esta revolución. Los más férrimos al régimen, llamados los integristas, se adaptaban lo máximo posible a la vestimenta clásica que dictaba el Corán. Las mujeres vestían el chador, una túnica que tapa el cuerpo entero, generalmente negra, característica de la zona pérsica. Esta misma prenda fue prohibida por el gobierno de Reza Shah en 1936 cuando intentó occidentalizar el país. Mientras que las mujeres que no estaban de acuerdo con el régimen mostraban su desacuerdo llevando tan solo el hijab o velo, y dejando fuera algunos mechones del cabello. Los hombres integristas, por otro lado, llevaban la camisa por fuera y se dejaban la barba larga, mientras que los progresistas se afeitaban la barba e incluso el bigote para desafiar el sistema establecido, ya que el Islam aconseja no afeitarse. Algunos musulmanes creen en la Fitrah («formas naturales que nos ha dado Dios»), por lo que afeitarse se consideraría como ir en contra de «aquello que es natural».

La vestimenta en Irán tras la Revolución Islámica según Marjane Satrapi en su obra Persépolis

La silenciosa revolución de la moda en México de 1850: indentidad, ideología y distinción.

 
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Entrevista a @byrjeru, influencer de moda

«La gente

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